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Si bien no se puede hablar de la desaparición total de la escuela Muralista que surgió a principio de los años 20. Esta claro que los postulados estéticos y los paradigmas políticos por los cuales surgió dejaron de operar en México en los años 60. | David Alfaro Siqueiros, Mural de la Biblioteca Iberoaméricana. Guadalajara, México. 1917 |
José Chávez Morado. Abolición de la Esclavitud. Guanajuato, México. | Desde sus inicios, el Museo de Arte Moderno se preocupó por la presentación de la escultura formalista dentro de sus jardines, dió impulso la pintura abstracta y neofigurativa de los años 60 y contribuyó a la expansión de un arte con un lenguaje más internacional. Por otro lado, el Museo de Antropología e Historia se convirtió en depositario de la memoria histórica, de los grandes mitos fundacionales de la mexicanidad y de una cultura e imaginario patrimonialistas. Sintomático fue el hecho de que el Museo de Arte Moderno presentara un diseño arquitectónico carente de muros externos, rodeado de ventanas que dejan entrar la luz a sus interiores, y espacios semicirculares. Mientras que la arquitectura del Museo de Antropología ofrecía precisamente en lo contrario: una estructura cerrada de altos muros que coinciden en una plaza central orientada de este a oeste, salas oscuras donde el pasado arqueológico y su interpretación alegórica pictórico se dan cita. En el vestíbulo, el mural de Tamayo La lucha entre el día y la noche y el de José Chávez Morado, el Nacimiento de Mesoamérica dan cuenta de los últimos capítulos del muralismo. A partir de los 60 las grandes obras muralistas comenzarían a languidecer. El Estado y los gobiernos mexicanos ya no serian los mecenas de antaño. Aparecerían algunos mecenas privados como Don Manuel Suárez que patrocinarían las últimas obras murales de Siqueiros en el Polyforum. A la muerte de Siqueiros, en 1973, el arte público se manifestaría más en las obras de arquitectura y la escultura monumental. Las Torres de Satélite eran el ejemplo del nuevo arte público de los 60, que parecía más inspirado por las vanguardias europeas y el Constructivismo que por las corrientes estéticas locales como el Muralismo. Las obras esculto-pictóricas y relieves del conjunto multifamiliar de Tlatelolco, escenario de la represión contra estudiantes y trabajadores en 1968, carecen de la autonomía de la que gozaron los murales de Rivera, Sequeiros y Orozco o de la carga simbólica de los murales de José Chávez Morado y Jorge González Camarena. |
| Desde una perspectiva histórica el Muralismo mexicano concluyó hacía los años 70. Otras obras muralistas se produjeron, e incluso, surgieron nuevas concepciones a cargo de Arnold Belkin y Guillermo Ceniceros, herederos de los talleres de Siqueiros; pero la propuesta utópica de renovación estética y artística del Muralismo, cedió al concepto de la pura alegoría histórica que practicó Belkin en los murales de la Universidad Autónoma Metropolitana (1978-82) y Guillermo Ceniceros en la estación del Metro Tacuba (1986). Uno de los últimos murales que incorporó la ambición de propuesta estética renovadora con contenidos utópicos y crítica ideológica fue el mural de Vlady en la Biblioteca Lerdo de Tejada, Triunfo y fracaso de las revoluciones, obra de 2000 metros cuadrados pintada entre l973 y 1982, en la que el pintor cubrió los muros perimetrales de la antigua Iglesia de San Felipe Neri y las bóvedas con una imaginería mitológica, de raigambre literaria histórica, en la que planteó el fracaso de la utopía revolucionaria. El estilo grandielocuente, abigarrado y mitológico que imprimió Vlady a esta obra fue el testamento de la pintura mural. Formalmente incluso, el mural de Vlady era contrario a los avances en la perspectiva fotográfica y el montaje cinematográfico que empleó Siqueiros en los paneles exteriores del Polyfoum, y se basó en una síntesis romántica que eliminó los emblemas nacionalistas y los sustituyó por metáforas de corte simbolista. En la tabla siguiente hago un comparativo de las formas en que los lenguajes visuales, los procesos productivos, y su inserción en el espacio urbano arquitectónico y en el espacio mediático-virtual, influyeron en cuatro visiones del arte público a partir de los 70 y modificaron aquellos propuestos por el muralismo en el periodo 1920-1970. | Vlady en la Biblioteca Lerdo de Tejada"Triunfo y fracaso de las revoluciones" |
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Murales Zapatistas, artistas anónimos | A continuación en la tabla, surge la categoría de lo que yo llamo arte mural público, el cual se caracteriza por una aproximación a la comprensión del presente, ligado a movimientos revolucionarios específicos (la insurgencia guerrillera en Centroamérica, la protesta a la guerra sucia de los 70 en México, por ejemplo); reconoce algunos elementos de la contracultura y la cultura popular, manifestados a través de la hibridación de culturas y sus imaginarios correspondientes, como es el caso del Muralismo Chicano. También se levanta contra la enajenación mediática y los modelos culturales imperialistas; está patrocinado por instancias políticas, como partidos políticos de izquierda, sindicatos independientes e instituciones educativas progresistas. Y recicla imágenes de la prensa, especialmente de los conflictos bélicos, de la represión política y de las efigies autoritarias y militaristas de Latinoamérica, e incluye figuras revolucionarias como Sandino, Farabundo Martí, Salvador Allende, y otros. |
| Posteriormente el Arte Urbano, surge como una ampliación del arte mural público, contra la mercantilización del arte (se pronuncia contra el arte de galería y los sistemas de legitimación museísticos); utiliza símbolos populares en contraposiciones irónicas con símbolos de la cultura consumista. Su enfoque histórico es más regional y temporalmente más inmediato. Reutiliza lenguajes no específicamente artísticos, como la tira cómica, la fotografía publicitaria y el texto tipográfico. Es el resultado de prácticas colectivas y de grupos que asimilan individualidades o son enteramente anónimos. Tiene un carácter efímero y de protesta, por lo que echa mano de la instalación, la ambientación y el grafitti, utilizando medios gráficos como el esténcil y el grafismo con aerosol, combinándolos en expresiones realizadas en la vía pública. Es patrocinado por individuos y grupos, por las comunidades rurales y la guerrilla insurgente (el Zapatismo) y proyecta un sentido de identidad local. | Murales Zapatistas, artistas anónimos |
Rafael Lozano-Hemmer, Alameda. Centro Histórico, Ciudad de México | El arte público Mediático resulta de una comprensión distinta de la función del mensaje. Los medios electrónicos y la aplicación de tecnologías recientes son elementos constitutivos de la naturaleza del mensaje. Éste asume la nueva realidad de la sociedad de la imagen, rodeada de discursos visuales empalmados y contradictorios. Se propone revertir la función de los medios de comunicación mercantiles, al subvertir sus modalidades y lenguajes, de tal manera que opone la construcción de lo real a la manipulación de la realidad, y contrapone la realidad ficticia a la ficcionalizacción de la realidad. Sus lenguajes son resultado de la apropiación de imágenes, de la intervención en discursos establecidos y del empleo de programas digitales. Estos obedecen a la especificidad temporal, a la relativización de lo público y lo privado, y a la crítica a la sociedad del espectáculo. Es patrocinado por individuos, festivales y eventos regionales o disciplinarios, promovidos por fundaciones, institutos culturales y colectivos espontáneos. Su concepto de espacio público comprende desde el espacio urbano a los medios de comunicación (televisión, prensa, radio), el espacio virtual (red de Internet y redes ethernet) y redes de comunicación personal como teléfonos celulares. Su filosofía consiste en romper con la homogeneidad que promueven las corporaciones comunicativas y desarrollar códigos y programas informáticos que cuestionan aspectos como la vigilancia, la censura y promueven la democratización y la visibilidad y la interactividad. En resumidas cuentas la práctica del arte público se ha fortalecido y enriquecido en todos sentidos, desafortunadamente no en la misma proporción que la invasión de los medios visuales, los códigos publicitarios y propagandísticos. La diversificación obliga a comprender el arte público no como una práctica aislada, dependiente de las subvenciones estatales o de los discursos didácticos e ideológicos emanados de instituciones públicas y privadas, sino como un todo orgánico que funde diversas técnicas y estrategias con contenidos críticos. |
| Variaciones temáticas A continuación quiero establecer cuáles son los elementos de contenido que persisten en la práctica del arte público que interactúa el espacio físico y las circunstancias históricas, sobre los cuales opera e incide. Considero que los aportes del Muralismo a la historia del arte público en México han sido fundacionales y definitivos en tres campos:
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, Aug 27 2007, 7:10 PM EDT
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