-Extraído de www.replica21.com,www.replica21.com, bajo el título"Traducciones y variaciones sobre el Muralismo y el arte público en México" los créditos a José Manuel Springer- Reciclado, transformado, asimilado e incluso vilipendiado, por críticos, historiadores y artistas, el arte público que surge en los muros ha dado varios giros en las últimas décadas. Esta conferencia se propone exponer y explicar algunos de los giros más visibles de este tiempo pero también entablar vínculos entre prácticas artísticas muy disímbolas e incluso opuestas entre sí, con el fin de redefinir la situación de la pintura mural desde una comprensión de los medios y los públicos a los que está dirigida.
Si bien no se puede hablar de la desaparición total de la escuela Muralista que surgió a principio de los años 20. Esta claro que los postulados estéticos y los paradigmas políticos por los cuales surgió dejaron de operar en México en los años 60. El discurso del Estado con respecto al arte público y la política de las instituciones públicas hacia la pintura mural se transformó en esa década. En términos generales hubo una contracción de la demanda de pintura mural por parte del Estado. Llama la atención que el flamante Museo de Arte Moderno, inaugurado en 1964, no incorporase en su arquitectura obra mural alguna, mientras que el Museo de Antropología inaugurado el mismo año —ambas obras del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez— incorporase una gran cantidad de murales alegóricos y didácticos. Esta división en el tratamiento de dos espacios museísticos públicos refleja en cierta manera la paulatina desaparición del movimiento muralista, otrora punta de lanza del arte moderno, y su asimilación dentro del discurso historicista de la educación pública y la cultura oficialista.
| David Alfaro Siqueiros, Mural de la Biblioteca Iberoaméricana. Guadalajara, México. 1917
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José Chávez Morado. Abolición de la Esclavitud. Guanajuato, México.
| Desde sus inicios, el Museo de Arte Moderno se preocupó por la presentación de la escultura formalista dentro de sus jardines, dió impulso la pintura abstracta y neofigurativa de los años 60 y contribuyó a la expansión de un arte con un lenguaje más internacional. Por otro lado, el Museo de Antropología e Historia se convirtió en depositario de la memoria histórica, de los grandes mitos fundacionales de la mexicanidad y de una cultura e imaginario patrimonialistas. Sintomático fue el hecho de que el Museo de Arte Moderno presentara un diseño arquitectónico carente de muros externos, rodeado de ventanas que dejan entrar la luz a sus interiores, y espacios semicirculares. Mientras que la arquitectura del Museo de Antropología ofrecía precisamente en lo contrario: una estructura cerrada de altos muros que coinciden en una plaza central orientada de este a oeste, salas oscuras donde el pasado arqueológico y su interpretación alegórica pictórico se dan cita. En el vestíbulo, el mural de Tamayo La lucha entre el día y la noche y el de José Chávez Morado, el Nacimiento de Mesoamérica dan cuenta de los últimos capítulos del muralismo. A partir de los 60 las grandes obras muralistas comenzarían a languidecer. El Estado y los gobiernos mexicanos ya no serian los mecenas de antaño. Aparecerían algunos mecenas privados como Don Manuel Suárez que patrocinarían las últimas obras murales de Siqueiros en el Polyforum. A la muerte de Siqueiros, en 1973, el arte público se manifestaría más en las obras de arquitectura y la escultura monumental. Las Torres de Satélite eran el ejemplo del nuevo arte público de los 60, que parecía más inspirado por las vanguardias europeas y el Constructivismo que por las corrientes estéticas locales como el Muralismo. Las obras esculto-pictóricas y relieves del conjunto multifamiliar de Tlatelolco, escenario de la represión contra estudiantes y trabajadores en 1968, carecen de la autonomía de la que gozaron los murales de Rivera, Sequeiros y Orozco o de la carga simbólica de los murales de José Chávez Morado y Jorge González Camarena. |
| Desde una perspectiva histórica el Muralismo mexicano concluyó hacía los años 70. Otras obras muralistas se produjeron, e incluso, surgieron nuevas concepciones a cargo de Arnold Belkin y Guillermo Ceniceros, herederos de los talleres de Siqueiros; pero la propuesta utópica de renovación estética y artística del Muralismo, cedió al concepto de la pura alegoría histórica que practicó Belkin en los murales de la Universidad Autónoma Metropolitana (1978-82) y Guillermo Ceniceros en la estación del Metro Tacuba (1986). Uno de los últimos murales que incorporó la ambición de propuesta estética renovadora con contenidos utópicos y crítica ideológica fue el mural de Vlady en la Biblioteca Lerdo de Tejada, Triunfo y fracaso de las revoluciones, obra de 2000 metros cuadrados pintada entre l973 y 1982, en la que el pintor cubrió los muros perimetrales de la antigua Iglesia de San Felipe Neri y las bóvedas con una imaginería mitológica, de raigambre literaria histórica, en la que planteó el fracaso de la utopía revolucionaria. El estilo grandielocuente, abigarrado y mitológico que imprimió Vlady a esta obra fue el testamento de la pintura mural. Formalmente incluso, el mural de Vlady era contrario a los avances en la perspectiva fotográfica y el montaje cinematográfico que empleó Siqueiros en los paneles exteriores del Polyfoum, y se basó en una síntesis romántica que eliminó los emblemas nacionalistas y los sustituyó por metáforas de corte simbolista. En la tabla siguiente hago un comparativo de las formas en que los lenguajes visuales, los procesos productivos, y su inserción en el espacio urbano arquitectónico y en el espacio mediático-virtual, influyeron en cuatro visiones del arte público a partir de los 70 y modificaron aquellos propuestos por el muralismo en el periodo 1920-1970. |  Vlady en la Biblioteca Lerdo de Tejada Triunfo"Triunfo y fracaso de las revolucionesrevoluciones"
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| Muralismo (1920-70)
| Arte Mural (1970-1980)
| Arte Urbano (1980-2000)
| Arte Mediático
| Medio estratégico
| Pintura, fotografía, montaje cinematográfico
| Pintura-Escultura-Arquitectura, Fotografía
| Gráfica, Instalación, Ambientación, Grafitti.
| Proyección Multimedia, Video
| Ideal político
| Arte Público, para el pueblo y la nación
| Arte para las masas, la colectividad
| Crítica al arte establecido de museo
| Crítica al objeto artístico, el consumo objetual
| Temporalidad
| Trascendente, pasado, presente y futuro
| Actualidad, presente-pasado y futuro inmediato
| Efímero, el momento y la circunstancia
| Instantáneo, mutable
| Paradigma de atracción
| Historia y mito, la utopía
| Historia y testimonio
| Lenguajes e historias locales
| Lenguaje personal, el mundo global
| Filosofía
| Lo ideológico-dogmático
| Lo ideológico-político
| Lo lingüístico
| Lo iconológico
| Como se podrá observar a partir de la tabla, que no es exhaustiva y tiene una finalidad meramente explicativa, el arte público Muralista surge como instancia moderna basada en un concepto político de arte para el pueblo. La definición de pueblo se basa en un criterio nacionalista que reconoce la diversidad de aportaciones de culturas indígenas, el mestizaje cultural, junto al desarrollo tecnológico y científico y la relación espiritual con los mitos y la historia. El movimiento muralista fue patrocinado por el instituciones del estado y en menor grado por particulares. |
Murales Zapatistas, artistas anónimos
| A continuación en la tabla, surge la categoría de lo que yo llamo arte mural público, el cual se caracteriza por una aproximación a la comprensión del presente, ligado a movimientos revolucionarios específicos (la insurgencia guerrillera en Centroamérica, la protesta a la guerra sucia de los 70 en México, por ejemplo); reconoce algunos elementos de la contracultura y la cultura popular, manifestados a través de la hibridación de culturas y sus imaginarios correspondientes, como es el caso del Muralismo Chicano. También se levanta contra la enajenación mediática y los modelos culturales imperialistas; está patrocinado por instancias políticas, como partidos políticos de izquierda, sindicatos independientes e instituciones educativas progresistas. Y recicla imágenes de la prensa, especialmente de los conflictos bélicos, de la represión política y de las efigies autoritarias y militaristas de Latinoamérica, e incluye figuras revolucionarias como Sandino, Farabundo Martí, Salvador Allende, y otros. |
| Posteriormente el Arte Urbano, surge como una ampliación del arte mural público, contra la mercantilización del arte (se pronuncia contra el arte de galería y los sistemas de legitimación museísticos); utiliza símbolos populares en contraposiciones irónicas con símbolos de la cultura consumista. Su enfoque histórico es más regional y temporalmente más inmediato. Reutiliza lenguajes no específicamente artísticos, como la tira cómica, la fotografía publicitaria y el texto tipográfico. Es el resultado de prácticas colectivas y de grupos que asimilan individualidades o son enteramente anónimos. Tiene un carácter efímero y de protesta, por lo que echa mano de la instalación, la ambientación y el grafitti, utilizando medios gráficos como el esténcil y el grafismo con aerosol, combinándolos en expresiones realizadas en la vía pública. Es patrocinado por individuos y grupos, por las comunidades rurales y la guerrilla insurgente (el Zapatismo) y proyecta un sentido de identidad local. | Murales Zapatistas, artistas anónimos |
Rafael Lozano-Hemmer, Alameda. Centro Histórico, Ciudad de México | El arte público Mediático resulta de una comprensión distinta de la función del mensaje. Los medios electrónicos y la aplicación de tecnologías recientes son elementos constitutivos de la naturaleza del mensaje. Éste asume la nueva realidad de la sociedad de la imagen, rodeada de discursos visuales empalmados y contradictorios. Se propone revertir la función de los medios de comunicación mercantiles, al subvertir sus modalidades y lenguajes, de tal manera que opone la construcción de lo real a la manipulación de la realidad, y contrapone la realidad ficticia a la ficcionalizacción de la realidad. Sus lenguajes son resultado de la apropiación de imágenes, de la intervención en discursos establecidos y del empleo de programas digitales. Estos obedecen a la especificidad temporal, a la relativización de lo público y lo privado, y a la crítica a la sociedad del espectáculo. Es patrocinado por individuos, festivales y eventos regionales o disciplinarios, promovidos por fundaciones, institutos culturales y colectivos espontáneos. Su concepto de espacio público comprende desde el espacio urbano a los medios de comunicación (televisión, prensa, radio), el espacio virtual (red de Internet y redes ethernet) y redes de comunicación personal como teléfonos celulares. Su filosofía consiste en romper con la homogeneidad que promueven las corporaciones comunicativas y desarrollar códigos y programas informáticos que cuestionan aspectos como la vigilancia, la censura y promueven la democratización y la visibilidad y la interactividad. En resumidas cuentas la práctica del arte público se ha fortalecido y enriquecido en todos sentidos, desafortunadamente no en la misma proporción que la invasión de los medios visuales, los códigos publicitarios y propagandísticos. La diversificación obliga a comprender el arte público no como una práctica aislada, dependiente de las subvenciones estatales o de los discursos didácticos e ideológicos emanados de instituciones públicas y privadas, sino como un todo orgánico que funde diversas técnicas y estrategias con contenidos críticos. |
Variaciones temáticas A continuación quiero establecer cuáles son los elementos de contenido que persisten en la práctica del arte público que interactúa el espacio físico y las circunstancias históricas, sobre los cuales opera e incide. Considero que los aportes del Muralismo a la historia del arte público en México han sido fundacionales y definitivos en tres campos: - Las imágenes del muralismo ofrecen en su momento una renovada visibilidad a los diferentes tipos sociales existentes en el México posrevolucionario.
- La interpretación histórico-social que ofreció el Muralismo promovió el interés en la construcción de un sentido comunitario a partir de un imaginario de identificaciones estéticas y políticas.
- Los imaginarios muralistas permean a otros discursos y lenguajes de la imagen y su reinterpretación histórica se modifica por la acción de estos.
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