Probablemente Mondrian haya llegado demasiado tarde para que los contenidos espiritualistas que inspiraron su obra permanecieran inalterables más allá de su tiempo. Me refiero a que su geometría abstracta, concebida como expresión de la
armonía cósmica y el equilibrio de la naturaleza, bien podría haber afirmado ese carácter
atemporal y trascendente que el siglo XIX les adjudicó a las grandes obras maestras. El artista buscó un ideal: el encuentro entre el cielo y la tierra en el cruce de sus líneas ortogonales. Pero la era de la reproducción y la industria de la cultura irrumpieron y las obras de Mondrian terminaron por trascender más por esas formas difundidas
en el diseño de manteles, platos y termos que por los contenidos místicos de sus rigurosos procesos de abstracción. Una paradoja propia de estos tiempos, que no perdonan ni siquiera a las obras maestras.
(1) Ana María Battistozzi es crítica de arte y curadora. Directora de la exposición "Estudio abierto".
- Montrian piet (biografía)
El nombre de Piet Mondrian está vinculado al grupo neoplasticista holandés aglutinado en torno a la revista De Stijl.
Sus primeras obras fueron paisajes serenos, pintados en grises delicados, malvas y verdes oscuros, y en 1908, bajo
la influencia del pintor Jan Toorop, comenzó a experimentar con colores más brillantes. En 1911 partió hacia París, donde adoptó el estilo cubista desde el que poco a poco se fue adentrando en la abstracción. En 1917, junto al pintor Theo van Doesburg y a un grupo de jóvenes arquitectos y artistas, fundó la revista De Stijl, que, hasta 1924, le sirvió de plataforma para difundir el neoplasticismo, un arte al margen de la naturaleza, que buscaba representar las verdades absolutas del universo. La pintura de Mondrian se expresaría a partir de entonces exclusivamente a través de unas cuantas líneas rectas y planos de colores primarios.
En 1925 se desvinculó del grupo De Stijl, y en 1931 se unió al grupo Abstraction-Création de August Herbin. En 1938 emigró a Londres y en el otoño de 1940, tras los bombardeos de Londres y la entrada de los alemanes en París, Mondrian decidió aceptar la invitación del pintor americano Harry Holtzman y se instaló en Nueva York. En América su estilo perdió la rigidez anterior y adquirió una mayor libertad y un ritmo más vivo.

Autor: Piet Mondrian
Tipo de obra: Óleo sobre tela
Estilo: Neoplasticismo
Cronología: 1921-1925 (1922)
Dimensiones 55.6 x 53.4 cm.
Solomon R. Guggenheim Museum, New York,
Descripción y análisis de la obra:
El artista realiza una serie de composiciones muy parecidas, en las que el ritmo de la composición está establecido por un conjunto de cuadros realizados en colores primarios (rojo amarillo y azul) delimitados por gruesas líneas negras. Algunos cuadros interiores se terminan en gris y blanco para causar un limpio contraste.
En oposición al cubismo, que no se identificaba con sus propios descubrimientos y cambiaba constantemente. Mondrian se identifica con el cuadro de fondo plano. El marco blanco, o gris se divide creando efectos de insospechado lirismo e intensidad. El color está aplicado con gran delicadeza. El rojo y el azul son delicadamente pesados con sumo cuidado, como si se tratase de un sistema de equilibrio. El resultado es una expresión más dinámica que estática.
Al intentar representar el cuadro en sus dos dimensiones, evita crear la ilusión de profundidad, omitiendo toda línea curva o diagonal.