Realizado por Sergio A. Fraschini Tu retrato
Tu retrato, a veces muerto a veces inquieto,
Azota mi anochecer con recuerdos olvidados del ayer.
Recuerdos encerrados, atrapados en niebla,
Gritando por algo de luz, tu luz que vuelve a atacarme.
Tu retrato que vuelve a mí, sollozando,
llorando a gritos ¡perdón! Golpea en mis ojos,
entreabiertos, buscando sueno; sueño que tu
no me permites hasta que no te admita en mi alma pantanosa.
Tu retrato que me intimida, acobarda;
obstruye abruptamente a mi laberinto de enmarañadas fantasías.
¡Sí! ¡Ese mismo! ¡Tu retrato! Volvió a mí.
Descubriendo lo que ciegamente ignoré.
Tu amor y tu vida, se desvanecieron en mi pantano esta noche.
Lentamente, como la inesperada llovizna primaveral,
hoy, aquí, tu retrato, desencadenó en mi cuerpo,
un gran sentimiento de culpa: por no aprovecharte,
por voltearte la mirada y por haberte asesinado.
Amor juvenil
Cuando me miraste, sentí que el universo explotó;
como sí allí, el orgasmo femenino cobrara forma
y se valiera de tus ojos, sólo para mirarme.
Es igual que sobrevivir a ala peor catástrofe imprevista,
que se alimenta de todo objeto amado por cualquiera,
y apreciar, como sí sólo importara, una pequeña estrella lejana.
Sentir eso y saber que te correspondí, realmente conmovió
a mí virgen corazón, que hasta entonces subsistió ignorante
del tiempo y de tu amor afelpado.
Sentir esto y saber que me amaste, me desnuda el alma
cual flor sin pétalos, sin importar el espacio físico,
sabiendo que tu amor rebozaba y me embriagaba en placer.
Haber sentido eso y seguir con vida, me hace sentir
mejor que cualquier otro, porque sé que fui
tu esclavo pasional y sólo fui yo quién te robó enteramente
lo que jamás le darás a nadie...
Tu primer beso.
Acariciándote
Acariciándote, sentí el sabor de la inspiración
pura y exquisita de tus labios húmedos y placenteros.
Sonó cual brisa otoñal, cercando tus delicados párpados.
Y me supo tan delicioso, que ni la muerte borrará de mi ser
el sabor de tu cuerpo dentro del mío.
Tu piel, clara, tersa, envidiable, me había obligado a tocarte.
No haber rozado, siquiera, hubiera sido como perder la cabeza de súbito.
Por eso, no me acongoja, el haberte tenido.
Sino el no haber repetido él tenerte.
Te soñé
Te soñé previamente de haberte conocido,
y tu sonrisa fugaz, incandescente, transmitió en mí
ese sentimiento de amor único e inequívoco.
Te soñé, previamente de haberte conocido,
y una fragancia sació mi sed, de besos
de caricias, de locuras irreales que jamás me atrevería a concretar.
Te soñé... y la imagen nítida de tu cara
Irradiaba un calor amoroso que estremeció mi corazón.
Te conocí, y eres tal cual había soñado, sonrisa despreocupada,
como de
sol que evapora toda gota de lluvia, llenando el vacío.
Con tu aroma a mar, inexplorado, desconocido,
rebelde y lleno de vida.
Tu cara de luna llena, brillante y hermosa, aunque inalcanzable.
Y tu amor que no acabará de arder.
Los siguientes son algunos
flashes o
cosas que se me ocurrían mientras iba en colectivo. Flash #1
Dragón se eleva en la tarde, el cielo gris.
Montañas de acero, mentiras sin raíz.
Lomas hacen sombra, te asustan y te vas..
Colgado a tu cuello, luz roja ¡detente!
Mis pensamientos nublan la sombra y
forma le dan, obviedades se tiñen
al color de tu ley.
Flash #2
Roja tu mirada
sangrando en las tinieblas.
¡Te esperaré para que me quemes!
Dulces eran tus besos,
ahora ya no pasan, devueltos al placer
pintados de camel, corazón.
Renuevan mi sonrisa, sentiré cosquillas.
Conquístame otra vez.
¿Qué le pasa al cielo, obscureció?
Amor al moral
Coparé su amor y lo beberé de un sorbo.
Más que nada anhelo nutrirme de su ser.
Vierta en mí sus cualidades para disfrutar lo sincero y eterno.
Ya es más que un capricho, es vital probar de su fruto.
Mis razones sonarán egoísta, pues deseo poseerle.
Más así le comprobaré, que el amor es un placer.
Flash #3
¿Por qué corres en otra dirección
cuando todos los caminos conducen al
sol y le escondes la mirada al amor
temeraria, inhumana, con desesperación?
Y cuando estés tarareando algún tema, tu cabeza
estará en otro lugar.
Lejos, pero dentro de ti.
¡Basta ya! ¡Ya no más!
Abrite a la felicidad.
Arena morena
Caminando al ras de la pared
Con los ojos al piso descubrí, en mi vida, la solución.
Los problemas acudían a mí, de mi mente no podía surgir,
La idea de liberación.
Tantas noches señalándome que nada podía suceder
Pero ahora todo explota en mi faz.
Es como una máquina de matar, la cegadora ficción, poder flotar,
Como el rosa brillante y burlón.
La erosión jamás podrá vencer, mis intrincadas
Ganas por volver, aunque ínfimas, no la dejaré.
Como una melodía pegadiza, una frase absurda que causa risa
Eres tú, te quedaste en mí.
Y necesito tu amor certero, impreciso,
Sorpresivo, alocado, insulso... ¡Te necesito inmoral!
