Esta pintura de Picasso, inspirada en un burdel de Barcelona, destruye las distinciones tradicionales entre lo bello y lo feo, y plantea problemas estilísticos que el Cubismo deberá solucionar; por lo que se la considera la primera obra moderna y un adelante en el camino que recorrerá el arte del Siglo XX.

Aquí un análisis que sugieren Ferreras, Labastía y Nicoloni(1):
1) Como hacían los egipcios, Picasso coloca el ojo de frente y la cabeza de perfil. De esta manera da al espectador la posibilidad de observar el rostro desde dos puntos de vista.
2) Por medio de la exajeración de las formas, Picasso rompe con los cánonces tradicionales de representación que respetaban una visión naturalista.
3) Las figuras con su carácter escultórico, la representación de los rostros de frente y de perfil, la visión simultánea de la espalda de éste personaje y su rostro inician el camino de la representación del conocimiento del objeto y no de aquello que el artista simplemente veía de ese objeto.
(1) Ferreras Cristina, Labastía Alejandro, Nicolini, Cecilia. "Más que mil Palabras" Cap. V pág.100 de Culturas y Estéticas Contemporáneas. Polimodal. Activa. Editorial Puerto de Palos.